Pescadores honraron a la Virgen del Mar
Puntarenas. Wílliam Pérez Díaz, de 37 años, participó ayer junto con familiares y amigos en la procesión de barcos y lanchas por el golfo de Nicoya.
Su ruego a la Virgen del Carmen fue uno: simplemente que les instalen agua potable en Islita, comunidad donde viven unas 100 personas, cerca del puerto de Puntarenas.
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Así como Pérez, muchos devotos a la también llamada Virgen del Mar honraron a la patrona de los pescadores, en la tradicional procesión por el golfo de Nicoya.
El desfile se inició a eso de las 10:35 a. m. en el muelle del Servicio Nacional de Guardacostas. Desde ese punto, La Luwena, embarcación que este año llevaba la imagen de la Virgen, zarpó con obispos, sacerdotes e invitados.
Cerca de 50 embarcaciones más se unieron al desfile, que se movió frente al Paseo de los Turistas, donde cientos de personas se apostaron para observar pasar las pangas y barcos decorados con papel chinilla y globos.
Desde el inicio del recorrido el Sol se escondió entre las nubes y el clima se mantuvo fresco.
Para las 11:30 a. m. los obispos Óscar Fernández (Puntarenas), Osvaldo Brenes (San Carlos), Hugo Barrantes (arzobispo de San José) y Pierre Nguyen Van Tot (representante del Papa en Costa Rica) se turnaron para lanzar agua bendita a las embarcaciones participantes en la procesión.
A la 1:06 p. m. la procesión había finalizado.
Devoción. “Siempre vengo a esta actividad, siempre es muy bonita”, expresó desde su panga Juana López, de 59 años de edad y vecina de isla Venado.
Emilio Montes de Oca, vicario general de la diócesis de Puntarenas, manifestó que año a año la disminución de lanchas y embarcaciones en la procesión se debe a los altos costos del combustible.
Según el pescador Luis Umaña, una lancha con un motor de 25 caballos de fuerza pudo gastar unos ¢ 8.000 en combustible.
Mientras, la embarcación Luwena, de 72 pies, gastó cerca ¢60.000, según dijo a La Nación Joel González, su dueño.
La devoción por la Virgen del Mar nació en el año de 1913, año en que, según la tradición, la Virgen salvó a varios pescadores que naufragaban en mar abierto.
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